¿Qué es la mediación?

En esta entrada abordaremos de manera introductoria y muy brevemente, algunas cuestiones sobre las que posteriormente ahondaremos.

Lo primero de todo, es que para hablar de mediación como técnica alternativa de resolución de conflictos, necesitamos saber qué es un conflicto.

Conflicto:

Es una situación en la que dos o más personas están en desacuerdo porque sus posiciones, intereses, necesidades, deseos o valores son incompatibles o percibidos como tales, donde juegan un papel muy importante las emociones y los sentimientos, y donde la relación entre las partes en conflicto puede salir fortalecida o deteriorada en función de cómo avance o progrese el proceso de resolución del conflicto.

Cuando hablamos de conflicto por lo general, lo solemos asociar con términos negativos como enfrentamiento, violencia, pelea, enemigo, guerra, adversario… en definitiva, con algo que es mejor prevenir.

Sin embargo, el conflicto en sí mismo no es algo negativo sino neutral, y lo que hace que se convierta en algo negativo o en algo positivo tiene que ver con los mecanismos o herramientas que se utilicen para afrontarlo o resolverlo.

Por lo que nuestra posición respecto al conflicto, pasaría por fomentar la provención y no la prevención del mismo.

Es decir, en lugar de evitar el conflicto, impidiendo que afloren sus causas, sería recomendable desarrollar unas capacidades, habilidades y estrategias para abordar los conflictos desde sus inicios.


Una vez definido el concepto de conflicto y antes de entrar de lleno con la mediación, conviene hablar de los orígenes de la misma.

Origen:

El origen de la mediación se sitúa en Estados Unidos en los años 70. Debido a la multitud de separaciones matrimoniales que se fueron observando en EE.UU, la mediación se convirtió en el método más exitoso para atajarlas.

Una década más tarde, y debido a la cercanía geográfica, Canadá se hizo eco de los éxitos obtenidos a través de este método, por lo que decidió instaurar un sistema de mediación con carácter gratuito.

En Europa, encontramos la Recomendación nº R (98) 1 del Comité de Ministros del Consejo de Europa, por la cual se aconseja a los Estados Miembros la implementación de este método alternativo de resolución de conflictos.

En España, existe un cierto retraso en la incorporación de esta técnica. Últimamente se está haciendo una labor de fomento, aunque todavía dista mucho de lo deseado y falta mucho por recorrer.

Ahora sí, estaríamos listos para definir la mediación.


Mediación:

Es un proceso por el cual dos o más partes resuelven sus diferencias con la ayuda de un tercero (el mediador) imparcial y no involucrado en el conflicto, que es aceptado por las partes para cooperar con ellas en la búsqueda de un acuerdo que satisfaga sus necesidades e intereses de manera equitativa.

En la mediación encontramos un aprendizaje de superación de actitudes individuales y dependientes, basándonos en la creación de un vínculo positivo entre las partes, ya que:

  • Ayuda a tomar conciencia de las propias actitudes y de los estereotipos que están detrás.
  • Ayuda a adquirir habilidades y técnicas para el diálogo y la negociación.
  • Ayuda a desarrollar la empatía y el respeto.
  • Ayuda a aceptar las críticas y a transformarnos en seres más comprometidos con el cambio.

La mediación actúa en base a unos principios que rigen todo el proceso:

Principios de la mediación:

1. Voluntariedad:

La mediación es un proceso voluntario, es decir, se acude a él de forma voluntaria sin ser coaccionado para ello en ningún momento.

Se puede solicitar abandonar la mediación en cualquier momento del proceso sin que haya consecuencias.

2. Confidencialidad:

Todo lo que se trate en el proceso de mediación no puede ser divulgado por el mediador, excepto en los casos en los que la información se refiera a un delito grave.

Antes de comenzar la mediación, el mediador informa a los mediados sobre la importancia y alcances de la confidencialidad solicitando su compromiso.

3. Flexibilidad:

Aunque la mediación posee una estructura para cada etapa, se trata de un proceso flexible, puesto que durante el mismo existe libertad para escoger las formas de desarrollo que más nos convengan para que resulte efectivo todo el proceso.

4. Neutralidad:

Este principio se puede desglosar en tres conceptos:

  • Imparcialidad: al mediador no le corresponde realizar juicios de valor de ningún tipo, ni valorar la actitud ni la actuación de las partes en conflicto.
  • Equidistancia: habilidad para asistir en igual forma a las dos partes del proceso.
  • Equidad: no favorecer en el trato a una de las partes perjudicando a la otra

Los conceptos de equidistancia y equidad aparecen intrínsecamente relacionados.


Clases de mediación:

  • Mediación familiar.
  • Mediación escolar.
  • Mediación civil.
  • Mediación mercantil o empresarial.
  • Mediación laboral.
  • Mediación penal.
  • Mediación penitenciaria.
  • Mediación comunitaria o social.
  • Mediación intercultural.
  • Mediación deportiva.
  • Mediación sanitaria.
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