Claves para entender el conflicto

Varias son las claves a tener en cuenta para entender el conflicto motivo de mediación y su posterior desarrollo.

Estas claves son: la agresividad, la ansiedad, el poder, el clima, la identificación grupal y la personalidad del individuo.

La agresividad:

La agresividad que proviene de la frustración, es decir, cuando no obtenemos lo que esperamos o deseamos. En este caso, la agresividad puede volverse hacia el objeto de la frustración, hacia sí mismo o por el contrario hacia las personas causantes de dicha frustración.

En ocasiones, el sujeto no puede optar por ninguna de estas salidas por lo que recurre a otras alternativas, las cuales son:

  • Intentar suprimir los impulsos agresivos (no los reconoce e inicia actividades que los sustituyen). Esto puede ser muy peligroso puesto que sus necesidades inconscientes siguen insatisfechas y puede que se comporte de una forma destructiva o aniquiladora.
  • Desplazar la agresión hacia otra parte (culpa de su frustración a otra fuente distinta de la real). Un claro ejemplo de esto son los denominados chivos expiatorios.

La agresividad se puede canalizar, mitigar, desplazar o descargar pero no se puede eliminar. Ésta, raras veces se presenta sola, la mayoría de las veces lo hace junto con la ansiedad.

La agresividad como respuesta se aprende, por así decirlo, es el uso de la violencia como un instrumento para alcanzar un fin. Quien está acostumbrado a obtener lo que quiere a través de la violencia, de la agresividad, tiende a repetir su comportamiento.

La ansiedad:

Es un estado interno de tensión que aparece cuando se percibe un peligro.

La ansiedad puede provenir también del miedo a los propios impulsos (miedo a uno mismo), a la propia agresividad, o al considerar que el propio comportamiento negativo o moralmente inadecuado es necesario o inevitable si se quiere conseguir lo que se desea.

El poder:

Es la capacidad de influencia efectiva que un sujeto A tiene sobre un sujeto B, si tenemos en cuenta la resistencia de B, es decir, la capacidad que tiene A para cambiar a su antojo el comportamiento de B.

 Hay cinco tipos de poder:

Poder de coerción: A tiene una vigilancia sobre B. A tiene la capacidad de administrar castigos sobre B.

Poder de recompensa: A puede proporcionar gratificaciones a B. B percibe el poder de A.

Poder legítimo: A tiene un derecho sobre B para que éste influya sobre él en una relación de autoridad.

Poder de referencia: B valora a A porque éste tiene carisma o prestigio, por lo que B le admira.

Poder de competencia: A es un experto o posee unos conocimientos particulares, por lo que B confía en él.

El clima:

Es la cualidad global que impregna el pensamiento y la acción que se da en la situación conflictiva. Esto influencia el comportamiento de los sujetos y sus percepciones en cuanto a lo que está sucediendo, por lo que estos aspectos se retroalimentan de una manera cíclica.

Los climas más destacables y antagónicos serían: el clima cooperativo y el clima competitivo.

En el clima cooperativo nos encontramos con que los sujetos interactúan de forma colaborativa, buscando intereses comunes, tienen actitudes confiadas y amistosas y muestran una comunicación abierta y honesta.

Mientras que en el clima competitivo, los sujetos se centran en intereses opuestos y en forzar al otro, sus actitudes son hostiles y suspicaces y la comunicación no es fluida sino limitada.

La identificación grupal:

Es de sobra conocido que existe en nosotros una necesidad básica de identidad, es decir, las personas necesitamos sentirnos identificadas con los grupos a los que pertenecemos.

Hay una permanente e incuestionable tendencia de búsqueda de identidad personal y de identidad social a través de la inclusión e integración en diferentes grupos sociales.

Esto puede llevar a situaciones de conflicto cuando se llega a la polarización de las diferencias con otro grupo y se tiende a atribuir la responsabilidad de los problemas a éste, mientras que en el propio grupo se unen de una forma estrecha.

La personalidad del individuo:

Este rasgo es importante ya que cada persona tiene un carácter y una forma de ser diferente y por lo tanto no todas las personas nos comportamos de la misma manera en una situación conflictiva. Es decir, no negociará exactamente igual una persona dudosa que una persona decidida, una persona suspicaz que una persona confiada, una persona autoritaria que una persona flexible.

 Hay diferentes modelos de personalidad, entre los que cabe destacar:

  • Competitivo: sólo se piensa en los propios deseos ignorando las necesidades ajenas. La persona persuade, insiste, controla y repite.
  • Evasivo: evita el conflicto a toda costa, esto quiere decir que no se preocupa ni por sus deseos ni por los del otro. La persona desvía la atención e ignora las emociones.
  • Comprometido: se preocupa por las necesidades de ambos y está dispuesto a llegar a un término medio. La persona es moderada, regatea.
  • Acomodaticio: se quiere satisfacer al otro de manera que siempre se cede y se acepta lo que el otro quiere. La persona cede o se da por vencida.
  • Colaborador: es un comprometido cooperador, es decir se busca ampliar o incrementar las ganancias de ambos. La persona acepta las diferencias.
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