El acoso escolar

El acoso escolar o “bullying” desde hace años se ha convertido en una preocupación que atañe a la sociedad en general y al sistema educativo en particular.

Es un problema que perjudica el proceso de enseñanza y aprendizaje en las aulas y que afecta considerablemente a las relaciones entre compañeros y entre profesores y alumnado.

Además, este problema ya no es únicamente una cosa de la escuela como espacio físico, sino que venimos observando que con el desarrollo de la sociedad y los avances tecnológicos surgen nuevas formas de acoso más complejas y difíciles de detectar como son el ciberacoso o el ciberbullying.

El acoso escolar es un tipo específico de violencia que es ejercido o sufrido por un alumno.

Dicho acoso cuenta con tres características:

  • No se limita a un suceso aislado, sino que se repite y se perpetúa en el tiempo aumentando su intensidad.
  • Existe una situación de desigualdad entre el acosador y la víctima, ya que generalmente el acosador suele contar con el apoyo de un grupo que anima su conducta violenta, mientras que la víctima suele presentarse indefensa y aislada.
  • Suele implicar más de un tipo de conducta violenta. Por lo general, se inicia con agresiones verbales y después continúa con coacciones y agresiones de carácter físico.

El problema surge cuando ante estos casos, no hay compañeros que den la voz de alarma (por miedo a futuras represalias, ignorancia o pasividad) o simplemente no son detectados a tiempo por parte de los profesores, con la consiguiente prolongación en el tiempo de esta situación y su consecuente agravamiento exponencial.


Llegados a este punto, es conveniente decir, que no es fácil detectar que un alumno o alumna está siendo víctima de acoso escolar, pero a pesar de ello, se pueden detectar u observar una serie de indicadores o factores que manifiestan la existencia de una problemática en el ámbito escolar:

–  Miedo y rechazo a ir a la escuela: manifiesta dolencias y enfermedades de forma recurrente para tratar de no asistir al centro educativo

–  Ausencia de amigos: el alumno se encuentra aislado en contextos como el recreo, excursiones, fiestas que organice el colegio… No acude a cumpleaños ni a actividades cooperativas.

–  Problemas emocionales que pueden surgir como consecuencia del acoso: tristeza, cambios de humor muy bruscos, insomnio, ansiedad…

–  Evidencias físicas de maltrato: moratones, ropa rota, pérdida de objetos sin una justificación…

No siempre la aparición de uno de estos indicadores significa automáticamente que estemos ante la presencia de un caso de acoso escolar, pero al observar alguno de ellos conviene investigar su causa y no pasarla por alto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s